viernes, 13 de septiembre de 2019

Un opúsculo conmemorativo



SAN FRANCISCO Y EL SULTÁN, 1219-2019: UN OPÚSCULO CONMEMORATIVO

En reconocimiento a la continua relevancia del encuentro entre san Francisco y sultán al-Malik al-Kamal en 1219, la Comisión Especial para el Diálogo con el Islam se complace en presentarles a ustedes, los Hermanos de la Orden y a nuestros muchos amigos, San Francisco y el Sultán, 1219-2019: Un Opúsculo Conmemorativo.

Este folleto proporciona una colección de artículos informativos que explican el encuentro histórico a través de las vidas y las creencias de san Francisco y el Sultán, exploran su reunión a través de los ojos de un artista y director de cine, y brindan una perspectiva musulmana sobre el diálogo interreligioso. Las fundaciones católicas y franciscanas para el diálogo interreligioso están representadas por extractos de las encíclicas papales, los documentos del Concilio Vaticano II y las Constituciones de la Orden de los Hermanos Menores. También se incluyen sugerencias para la lectura adicional.

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domingo, 1 de septiembre de 2019

JORNADA MUNDIAL DE ORACIÓN POR EL CUIDADO DE LA CREACIÓN 2019



MENSAJE DEL SANTO PADRE
FRANCISCO
PARA LA JORNADA MUNDIAL
DE ORACIÓN POR EL CUIDADO DE LA CREACIÓN

1 DE SEPTIEMBRE DE 2019


«Dios vio que era bueno» (Gn 1,25). La mirada de Dios, al comienzo de la Biblia, se fija suavemente en la creación. Desde la tierra para habitar hasta las aguas que alimentan la vida, desde los árboles que dan fruto hasta los animales que pueblan la casa común, todo es hermoso a los ojos de Dios, quien ofrece al hombre la creación como un precioso regalo para custodiar.

Trágicamente, la respuesta humana a ese regalo ha sido marcada por el pecado, por la barrera en su propia autonomía, por la codicia de poseer y explotar. Egoísmos e intereses han hecho de la creación —lugar de encuentro e intercambio—, un teatro de rivalidad y enfrentamientos. Así, el mismo ambiente ha sido puesto en peligro, algo bueno a los ojos de Dios se ha convertido en algo explotable en manos humanas. La degradación ha aumentado en las últimas décadas: la contaminación constante, el uso incesante de combustibles fósiles, la intensiva explotación agrícola, la práctica de arrasar los bosques están elevando las temperaturas globales a niveles alarmantes. El aumento en la intensidad y frecuencia de fenómenos climáticos extremos y la desertificación del suelo están poniendo a dura prueba a los más vulnerables entre nosotros. El derretimiento de los glaciares, la escasez de agua, el descuido de las cuencas y la considerable presencia de plásticos y microplásticos en los océanos son hechos igualmente preocupantes, que confirman la urgencia de intervenciones que no pueden posponerse más. Hemos creado una emergencia climática que amenaza seriamente la naturaleza y la vida, incluida la nuestra.

En la raíz, hemos olvidado quiénes somos: criaturas a imagen de Dios (cf. Gn 1,27), llamadas a vivir como hermanos y hermanas en la misma casa común. No fuimos creados para ser individuos que mangonean; fuimos pensados y deseados en el centro de una red de vida compuesta por millones de especies unidas amorosamente por nuestro Creador. Es la hora de redescubrir nuestra vocación como hijos de Dios, hermanos entre nosotros, custodios de la creación. Es el momento de arrepentirse y convertirse, de volver a las raíces: somos las criaturas predilectas de Dios, quien en su bondad nos llama a amar la vida y vivirla en comunión, conectados con la creación.

Por lo tanto, insto a los fieles a que se dediquen en este tiempo a la oración, que a partir de una oportuna iniciativa nacida en el ámbito ecuménico se ha configurado como Tiempo de la creación: un período de oración y acción más intensas en beneficio de la casa común que se abre hoy, 1 de septiembre, Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación, y finalizará el 4 de octubre, en memoria de san Francisco de Asís. Es una ocasión para sentirnos aún más unidos con los hermanos y hermanas de las diferentes denominaciones cristianas. Pienso, de modo particular, en los fieles ortodoxos que llevan treinta años celebrando esta Jornada. Sintámonos también en profunda armonía con los hombres y mujeres de buena voluntad, llamados juntos a promover, en el contexto de la crisis ecológica que afecta a todos, la protección de la red de la vida de la que formamos parte.

Este es el tiempo para habituarnos de nuevo a rezar inmersos en la naturaleza, donde la gratitud a Dios creador surge de manera espontánea. San Buenaventura, cantor de la sabiduría franciscana, decía que la creación es el primer “libro” que Dios abrió ante nuestros ojos, de modo que al admirar su variedad ordenada y hermosa fuéramos transportados a amar y alabar al Creador (cf. Breviloquium, II,5.11). En este libro, cada criatura se nos ha dado como una “palabra de Dios” (cf. Commentarius in librum Ecclesiastes, I,2). En el silencio y la oración podemos escuchar la voz sinfónica de la creación, que nos insta a salir de nuestras cerrazones autorreferenciales para redescubrirnos envueltos en la ternura del Padre y regocijarnos al compartir los dones recibidos. En este sentido, podemos decir que la creación, red de la vida, lugar de encuentro con el Señor y entre nosotros, es «la red social de Dios» (Audiencia con guías y scouts de Europa, 3 agosto 2019), que nos lleva a elevar una canción de alabanza cósmica al Creador, como enseña la Escritura: «Cuanto germina en la tierra, bendiga al Señor, ensálcelo con himnos por los siglos» (Dn 3,76).

Este es el tiempo para reflexionar sobre nuestro estilo de vida y sobre cómo nuestra elección diaria en términos de alimentos, consumo, desplazamientos, uso del agua, de la energía y de tantos bienes materiales a menudo son imprudentes y perjudiciales. Nos estamos apoderando demasiado de la creación. ¡Elijamos cambiar, adoptar estilos de vida más sencillos y respetuosos! Es hora de abandonar la dependencia de los combustibles fósiles y emprender, de manera rápida y decisiva, transiciones hacia formas de energía limpia y economía sostenible y circular. Y no olvidemos escuchar a los pueblos indígenas, cuya sabiduría ancestral puede enseñarnos a vivir mejor la relación con el medio ambiente.

Este es el tiempo para emprender acciones proféticas. Muchos jóvenes están alzando la voz en todo el mundo, pidiendo decisiones valientes. Están decepcionados por tantas promesas incumplidas, por compromisos asumidos y descuidados por intereses y conveniencias partidistas. Los jóvenes nos recuerdan que la Tierra no es un bien para estropear, sino un legado que transmitir; esperar el mañana no es un hermoso sentimiento, sino una tarea que requiere acciones concretas hoy. A ellos debemos responder con la verdad, no con palabras vacías; hechos, no ilusiones.

Nuestras oraciones y llamamientos tienen como objetivo principal sensibilizar a los líderes políticos y civiles. Pienso de modo particular en los gobiernos que se reunirán en los próximos meses para renovar compromisos decisivos que orienten el planeta a la vida, en vez de conducirlo a la muerte. Vienen a mi mente las palabras que Moisés proclamó al pueblo como una especie de testamento espiritual antes de entrar en la Tierra prometida: «Elige la vida, para que viváis tú y tu descendencia» (Dt 30,19). Son palabras proféticas que podríamos adaptar a nosotros mismos y a la situación de nuestra Tierra. ¡Así que escojamos la vida! Digamos no a la avaricia del consumo y a los reclamos de omnipotencia, caminos de muerte; avancemos por sendas con visión de futuro, hechas de renuncias responsables hoy para garantizar perspectivas de vida mañana. No cedamos ante la lógica perversa de las ganancias fáciles, ¡pensemos en el futuro de todos!

En este sentido, la próxima Cumbre de las Naciones Unidas para la Acción Climática es de particular importancia, durante la cual los gobiernos tendrán la tarea de mostrar la voluntad política de acelerar drásticamente las medidas para alcanzar lo antes posible cero emisiones netas de gases de efecto invernadero y contener el aumento medio de la temperatura global en 1,5°C frente a los niveles preindustriales, siguiendo los objetivos del Acuerdo de París. En el próximo mes de octubre, una asamblea especial del Sínodo de los Obispos estará dedicada a la Amazonia, cuya integridad está gravemente amenazada. ¡Aprovechemos estas oportunidades para responder al grito de los pobres y de la tierra!

Cada fiel cristiano, cada miembro de la familia humana puede contribuir a tejer, como un hilo sutil, pero único e indispensable, la red de la vida que abraza a todos. Sintámonos involucrados y responsables de cuidar la creación con la oración y el compromiso. Dios, «amigo de la vida» (Sb 11,26), nos dé la valentía para trabajar por el bien sin esperar que sean otros los que comiencen, ni que sea demasiado tarde.

Vaticano, 1 de septiembre de 2019

Francisco

miércoles, 12 de junio de 2019

Haciendo memoria, haciendo vida. A 40 años de la regla OFS - VIII Parte -



LA PUREZA DE CORAZÓN

Testigos de los bienes futuros y comprometidos a adquirir, según la vocación que han abrazado, la pureza de corazón, se harán libres, de este modo, para el amor de Dios y de los hermanos” (n 12).
Me atrevo a pensar que este tema es poco tratado entre nuestros valores religiosos cristianos, ya que el concepto de pureza se ha querido encerrar en normas morales referidas mayormente a la sexualidad.

Si bien uno de los casos más significativos al respecto lo encontramos en el evangelio de Mateo: “Si alguien mira a una mujer deseándola, ya cometió adulterio en su corazón” (Mt 5, 28), Jesús con estas palabras nos está llamando la atención sobre el deseo, que proviene de un corazón, corrompido por intereses lujuriosos. Es decir, el problema de este “alguien” no es el deseo ni el adulterio sino su corazón impuro, que confunde a una persona con un objeto, una relación interpersonal con un placer egoísta.

Esta palabra contundente de Jesús, que abre un nuevo horizonte en la conciencia moral, se completa con su crítica a la pureza legal de los fariseos. Por una parte, según ellos,  la persona se contamina de impureza por mantener ciertas relaciones –paganos, leprosos, publicanos…- y por frecuentar ciertos lugares y usar ciertos objetos,  como las casas de estas personas, el mercado público, utensilios de la cocina, pero esa impureza se puede limpiar lavándose “las manos meticulosamente” o bañándose (Mc 7, 1-4). Por ello, Jesús explica a los discípulos, que parecen no entender, que lo que constituye impura a una persona no es lo de fuera sino lo de dentro de sí mismo: sus deseos, sentimientos y pensamientos, es decir, “lo que viene del corazón”, como son: “los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los robos, los falsos testimonios y las injurias” (Mt 15, 15-19).

Volvamos al texto de las Constituciones que nos inspira a hacer este comentario y tomemos en cuenta varios conceptos expresados en este breve texto:
Un compromiso a adquirir la pureza de corazón; es consecuencia de la vocación abrazada; es camino hacia la libertad para el amor, a Dios y al prójimo y nos hará capaces del testimonio “de los bienes futuros”.

A modo de aclaración del concepto de pureza de corazón, nos puede servir recordar la florecilla contada en el libro Sabiduría de un pobre: Caminan Francisco y León por el monte y tienen que cruzar un arroyo; León se queda mirando el agua y Francisco después de un  rato le cuestiona. León le dice que estaba pensando en la pureza del agua y sobre cómo él quisiera tener esa pureza del agua cristalina, libre de toda basura y contaminación. Francisco lo corrige con tono paternal y le dice que esa pureza no se consigue, que la verdadera pureza está en el corazón liberado de toda justicia humana, de esa justicia que quiere verse libre de todo pecado o falta moral; corazón liberado en el sentido de despreocupado de la propia perfección y que mira más bien la perfección de Dios para adorarlo y glorificarlo siempre.
Por tanto, añade Francisco, pureza de corazón es esa experiencia de conversión en la que aprendemos a “buscar las cosas celestiales y a adorar y contemplar a Dios incesantemente con corazón y espíritu limpios, dejando de lado las cosas terrenas” (Adm 16).

Por ello, en la historia mencionada, Francisco le dice a León: si supiéramos adorar a Dios, nada nos quitaría la paz y pasaríamos por el mundo con la tranquilidad de los grandes ríos, cuyo curso nada lo perturba.

Efectivamente, esa pureza de corazón conlleva un desprendimiento total de todo lo que no sea Dios, una liberación absoluta de todo lo que hay en este mundo y una adhesión incondicional y completa a Dios porque “es el bien, todo bien, sumo bien, sin el cual no hay ningún bien”, como dice y escribe el santo repetidas veces.

Esta pureza de corazón es pues la garantía de una fraternidad, que ama y sirve a todos, de una pobreza, que nos desprende de todo y nos hace ricos en virtudes, de una oración, que cada día es más contemplativa de la gloria de Dios, de una mirada que ve la imagen de Dios en todas su creaturas.
La conversión a la pureza incluye otras virtudes, como la humildad, la sinceridad, la pobreza interior, la fe y la esperanza, la paz, cumpliéndose lo que nos dice Francisco en el saludo a las virtudes: “Quien posee una y no falta contra las otras, las tiene todas” (SV, 6).  La pureza de corazón, que Jesús la incluye entre sus bienaventuranzas, es como la plenitud de la conversión evangélica, ya que sin ella ninguna otra virtud cristiana tiene sentido; es una experiencia espiritual casi celestial, pues la consecuencia es “ver a Dios” en todo, en todos y a pesar de todo, como san Francisco nos lo dejó bien claro en su Cántico de las criaturas.

Hno. Jesús Ma. Bezunartea, OFMCap

sábado, 1 de junio de 2019

ASAMBLEA ANUAL 2019


Del 27 al 29 de mayo de 2019 la Conferencia Franciscana de México celebró su Asamblea Anual en la ciudad de Tlaquepaque, Jal. El tema central fue la celebración de los 800 años del encuentro de Francisco de Asís con el Sultán al-Malik al-Kamil en Damieta, Egipto. Asistieron 115 hermanos y hermanas de toda la Familia Franciscana. Además de contar con la presencia de Fr. Michael Perry OFM, Ministro General de la Orden, se tuvo la presencia algunos Ministros Provinciales.

Buscando profundizar el encuentro de Francisco con el Sultán desde diversos ámbitos, se tuvieron varias conferencias.

El primer día, Fr. Efrén Balleño OFM  habló sobre el hecho histórico y sus fuentes. Fr. Guillermo Aguilar OFMConv  nos compartió el aspecto teológico que abre el camino para iniciar lo que conocemos como diálogo interreligioso.

En el segundo día, Fr. Michael Perry OFM, expuso la consecuencia para la Orden y nos motivó a seguir trabajando en la unidad de la Familia Franciscana. El Imam Rafael Barajas presentó la repercusión del hecho para los Musulmanes y nos compartió algo sobre su credo. Fr. Néstor Wer OFMCap intervino presentando el camino de la COFRAMEX, lanzando algunos retos para crecer como Familia Franciscana.

En el tercer día, Fr. Rufino Grández OFMCap centró su conferencia en la invitación a vivir una espiritualidad oblativa solidaria y en el sentido eclesial de nuestras fraternidades. Y por último, Fr. Enrique Arias OFM comunicó algunas iniciativas, globales y particulares, de la Orden en favor del diálogo interreligioso.

Fueron tres días de intenso trabajo, de mutua escucha y de un fraterno compartir. Valoramos positivamente el hecho de encontrarnos como Familia Franciscana en México y que exista el deseo de conocernos y trabar juntos. Al final de la Asamblea se formuló un mensaje final en que nos comprometimos a seguir caminando juntos para crecer en la común vocación franciscana, estando abiertos a acoger y caminar con nuestros hermanos de otras confesiones religiosas.

Agradecemos al Dios de la vida la gran oportunidad que hemos tenido para compartir nuestra vocación y nuestro camino recorrido como Orden Franciscana en México.

martes, 21 de mayo de 2019

Asamblea Anual 2019